"La vanidad de la escritura, del verbo, de la tragedia, de la autocompasión. Nada hace un llanto tan ridículo como un espejo."

lunes, 24 de enero de 2011

Sólo el arte me reconcilia a veces con la especie. Hasta que caigo en la cuenta de que su objeto no es más que perpetuar la genética del autor. Bach es un ejemplo perfecto de cómo lo sublime puede tornarse en vasta prole.



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