La amargura de Miguel Noguera. Tener la sensación de que ya has escrito esto mismo anterioremente, de que has usado cada palabra del texto, de que son las mismas metáforas una y otra vez y que te atrape el miedo de leer las entradas anteriores porque si es así prefieres no saberlo. Ya has hablado del coltán y del refugiado, ya has criticado y soltado toda la mierda sobre tus amigos, lo has manchado todo con todas tus fuerzas pero ya no das para más. Te has quedado sin ideas y llevas repitiendo la única que tienes hace años, y eso te convierte en algo extremadamente más ridículo que lo que odias.
"La vanidad de la escritura, del verbo, de la tragedia, de la autocompasión. Nada hace un llanto tan ridículo como un espejo."
viernes, 9 de noviembre de 2012
La
obscenidad de la infelicidad. Declararse infeliz es un acto incomprensible, un
crimen atroz, un suicidio social, un escándalo. La felicidad occidental, la del
consumo y el mirar hacia otra parte, la de la sociedad del bienestar y la
cerveza en la calle, la de la risa acompañada y ropa vietnamita, la de los
cursos de empatía, desarrollo emocional , cultivos ecológicos y azadones de Ikea,
la de la sociedad en crisis que sigue poseyendo el ochenta por ciento de la
riqueza y consumiendo el mismo porcentaje de los recursos. Esa felicidad, esa
palabra vacía que sólo señala el egoísmo asesino en el que tan estúpidamente se
manosea y hay que ser feliz, hay que serlo, hay que ser feliz a toda costa, a
costa de todo y de todos y a costa de lo que sea pagaré mi máster de
arteterapia. A costa de todos vosotros seré feliz, aunque tenga que descuartizaros.
Y os inundaré el mail de powerpoints nauseabundos acerca del valor de la
amistad realizados con mi portátil repleto de coltán y sangre congoleña.
Repartiré abrazos gratuitos a vosotros que no los necesitáis e incluso pasaré
un par de meses en el tercer mundo para inundar mi conciencia de lejía y volar
de vuelta rejuvenecido de sangre fresca a la cueva de papá capital, que es
siniestra y oscura pero muy acogedora. Voy a ser feliz, voy a olvidarme de
quién soy y unirme a la madre tierra sin moverme de este bosque de alquitrán. Voy
a ser positivo y conseguir así que el mundo se mueva por el impulso del amor,
que los pederastas olviden a sus niños y los niños a sus pederastas, que la
madre olvide a su hijo muerto por la especulación farmaceútica, que el
refugiado olvide su pueblo arrasado y que el cadáver olvide su tiro en la nuca.
Voy a ser feliz. Os quiero a todos.
Hinchado y hueco.
La amargura de Miguel Noguera. Tener la sensación de que ya has escrito esto mismo anterioremente, de que has usado cada palabra del texto, de que son las mismas metáforas una y otra vez y que te atrape el miedo de leer las entradas anteriores porque si es así prefieres no saberlo. Ya has hablado del coltán y del refugiado, ya has criticado y soltado toda la mierda sobre tus amigos, lo has manchado todo con todas tus fuerzas pero ya no das para más. Te has quedado sin ideas y llevas repitiendo la única que tienes hace años, y eso te convierte en algo extremadamente más ridículo que lo que odias.
La amargura de Miguel Noguera. Tener la sensación de que ya has escrito esto mismo anterioremente, de que has usado cada palabra del texto, de que son las mismas metáforas una y otra vez y que te atrape el miedo de leer las entradas anteriores porque si es así prefieres no saberlo. Ya has hablado del coltán y del refugiado, ya has criticado y soltado toda la mierda sobre tus amigos, lo has manchado todo con todas tus fuerzas pero ya no das para más. Te has quedado sin ideas y llevas repitiendo la única que tienes hace años, y eso te convierte en algo extremadamente más ridículo que lo que odias.
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