"La vanidad de la escritura, del verbo, de la tragedia, de la autocompasión. Nada hace un llanto tan ridículo como un espejo."

sábado, 26 de enero de 2013


La facilidad con la que la religión señala con su dedo decrépito todo aquello que le es desagradable y dicta al estado maneras de proceder y legislar. Parece olvidar que su responsabilidad directa en millones de muertes por acciones u omisiones en los últimos dos mil años le han hecho perder algo de crédito. Aunque su supuesta y autoproclamada autoridad moral se basa sin duda alguna en el castigo y en el miedo. La iglesia es un padre maltratador ya viejo e impedido, que después de toda una vida de castigo férreo y arbitrario, sigue aterrorizando a su familia de tal manera que ni siquiera son capaces de plantearse la liberadora solución de empujar su silla de ruedas escaleras abajo. 


4 comentarios:

  1. Güeno, güeno el calvorota este. Tiene que ser famosillo el tío pa congregar un auditorio tan numeroso, no?

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  2. Y de la virgen mon ami, que folla sin crujir...

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  3. Me ha gustado la metáfora del padre maltratador viejo ya. Me han entrado ganas de acariciarte la cara.

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