Ingmar Bergman nos habla de sus demonios, que son también los míos. Excepto el de la ira. La zona furibunda de mi caracter sólo toma el control en algún sueño. Pero no descartemos que a su edad se haya convertido en un problema para los que me rodeen.
Calcao. Y ahora estarás lleno de orgullo además. De todas formas nunca estuvo en tu ánimo cambiar nada. Injustamente caes bien...
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