Los cuarenta han caido como una losa. Y no puede haber una metáfora más certera. Un peso gigantesco e inabarcable me ha sobrevenido paralizando cada uno de mis músculos y mis tendones y mis vísceras. Tanto que parece que permanecerá aquí para siempre, que será imposible deshacerse de él.
No hay comentarios:
Publicar un comentario