Mis pensamientos, que la mayoría ahí fuera calificaría de destructivos, se convierten en la práctica en una actitud amable y casi servil hacia los demás. El miedo a ser consecuente conmigo mismo me impide tornarme en un aplicado genocida.
Imágenes de "Ciudad de Vida y Muerte" ("Nanking Nanking"), 2009, Lu Chuan.
Menuda escena. Yo me la he puesto varias veces abusando del volumen. Saludos, genocida frustrado...
ResponderEliminar