"La vanidad de la escritura, del verbo, de la tragedia, de la autocompasión. Nada hace un llanto tan ridículo como un espejo."
viernes, 15 de julio de 2011
Acatar órdenes, respetar la jerarquía, arrodillarse ante un superior, terminar la sopa. La cotidianidad de la humillación, el fascismo de las buenas maneras.
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