Si el cine francés es el retrato justo de la
sociedad donde éste se cocina, creo que me abstendré como he hecho hasta ahora
de visitar semejante estupidez de país. Si no es así, la alternativa es peor si
cabe, ya que puede deducirse que sus estandartes culturales (alguien tan
renombrado como Claude Chabrol, por ejemplo, a pesar de lo incomprensible de
este hecho) creen que más allá de sus fronteras somos lo suficientemente incapaces
como para rodar e introducir una escena semejante a la siguiente sin el menor
pudor en la falaz "La cérémonie".
Intramuros, doy por hecho que nadie se atreve
a señalar con el dedo el latrocinio intelectual por miedo a perder su estrella
Michelin de la presuntuosidad.
Habrá quien pueda pensar que el extraerla fuera
de su contexto hace que pierda el sentido. A estos últimos puedo asegurarles
que ni el seguir a estas dos muchachas (Mademoiselle Huppert, por qué me ha abandonado)
desde el propio casting arregla este horror de horrores.
En la sopa de una sobriedad bien aprendida y
con la que se pretende justificar la violación posterior, cabe su humor
incomprensible, sus diálogos y actos desajustados e irreales y el patente
desdén hacia la sensibilidad del mundo exterior que les proporciona el creerse
el ombligo del universo.
Va te faire enculer, La France.
"El pan es fresco"?.
Entrada dedicada, no cabe duda, a mi gran amigo medio francés.
ResponderEliminarHe visto esta peli y es un mojón grande y seco. Déjate de perspectivas culturales y prejuicios chovinistas, que por aquí lo interesante son otras cosas más sencillas como por ejemplo el mercado que montan los sábados por la mañana muy cerca de mi casa y que es un gustazo para los sentidos pasearlo. Y si no que te zurzan, mon ami...
ResponderEliminarI love you so deeply..
ResponderEliminarOtro apunte: la cerveza Pelforth que bebo aquí -tanto de grifo en los bares como embotellada en casa- es una maravilla, de toque tostado, te iba a gustar...
ResponderEliminarEs fresca?
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