"La vanidad de la escritura, del verbo, de la tragedia, de la autocompasión. Nada hace un llanto tan ridículo como un espejo."

martes, 27 de agosto de 2013

     Creo que ya escribí sobre la obsesión que suele acompañar al abondono sentimental. Sobre el ego dolorido y la imposibilidad de perpetuar la genética con quien se cree el adecuado. Las cosas del amor no suelen ya penetrar en la costra densa y grisácea que me envuelve, pero el imaginar ese bucle constante y agotador en la mente de una persona obsesivo compulsiva y la visceralidad con la que lo expresa Neill Hilborn (afectado por ese trastorno) han conseguido emocionarme.

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