"La vanidad de la escritura, del verbo, de la tragedia, de la autocompasión. Nada hace un llanto tan ridículo como un espejo."
viernes, 8 de noviembre de 2013
He soñado con una mujer ahorcándose en el patio de mi casa. Podía ver cómo su cuerpo se retorcía de dolor pero también la calma y felicidad que sentir tan cerca su final le proporcionaban. Aún así luchaba instintivamente con sus manos por destensar la cuerda que se le hundía cada vez más en el cuello. Todos los que allí había continuaban con sus conversaciones sin prestarle demasiada atención, así de tranquila era su expresión, aunque comenzasen a aparecer tonos liláceos en su piel. Yo corría y gritaba por un cuchillo para cortar la cuerda y con no poco esfuerzo conseguía finalmente condenarla a seguir viviendo. Deperté mientras su liviano cuerpo descansaba en mi regazo. Quizás ellos eran conscientes de que su intención era firme y se congratulaban de la decisión tomada por la suicida. Puede que estuviesen en ese preciso rincón de mi casa celebrando un final digno y meditado de alguien amado. El único que percibía aquello como una pesadilla era yo.
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En la planta baja de mi edificio hay una consulta de psicoterapia, si quieres te cojo cita y así de camino me haces una visita al terminar y me cuentas qué tal te ha ido...
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