La vehemencia y convicción con la que defiendo mis posiciones es inversamente proporcional a la solidez de las mismas. Las palabras que forman mis sentencias tienen la cohesión de un puñado de arena. Hasta mi tristeza es frágil. Pero la extrema volubilidad de mi estado de ánimo tiene sus ventajas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario