Compartir mi espacio con la estupidez, sentir el aliento de las palabras del cretino de la fila de atrás en mi nuca, escuchar la masticación de alguna porquería junto a mí, sus risas, sus expresiones de sorpresa. La asistencia a lugares públicos se está convirtiendo en algo repugnante. Como revolcarse en un corral.
A falta de un extracto de calidad de "Pina", fantástica película de Win Wenders que un hijo de puta se encargó de destrozarme a base de palomitas y refresco de naraja, os dejo otro de "Shazam", de Philippe Decouflé, que junto a la anterior, consiguieron en su día dejarme sin respiración. Y muy escasas veces me sucedió con la danza.
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