Fragmento de "A bout de souffle", de Jean-Luc Godard, posiblemente la peor persecución que mis ojos han sufrido y muy digna del denostado Ed Wood, que de haber nacido francés por otras cualidades sería recordado.Con un incomprensible (si obviamos la estupidez humana) 7.7 en Filmaffinity.
"La vanidad de la escritura, del verbo, de la tragedia, de la autocompasión. Nada hace un llanto tan ridículo como un espejo."
lunes, 29 de julio de 2013
Numerosos
movimientos culturales y artísticos son encumbrados y escritos en la historia
con el cincel de la mediocridad y la necesidad de relevancia. Una respuesta
mayormente burguesa creada artificialmente para sobrellevar la falta de talento
de un grupo social en un determinado contexto. El problema es que la inercia de
estos empujes primigenios llega a nuestros días sin encontrar una mínima
resistencia crítica y seguimos siendo invadidos por estupideces que no deberían
haber sido más que una anécdota. Importantes ejemplos de pegajosa
sobrevaloración podrían ser a mi entender, toda esa cosa de Tintín (Bélgica necesitaba situarse de algún modo en el
mapa), la Nouvelle Vague (vacua pretenciosidad francesa rodada en la misma
década que Bergman firmaba su "Séptimo Sello" o Hitchcock su
"Psyco"), Elvis Presley (incapaz de escribir una sola letra y/o
melodía en toda su carrera y con esto la más grande estafa comercial después de
la de Jesucristo), Warhol (verdadero genio únicamente en lo referente al marketing), Dominique A
(sí, los franceses necesitarían un capítulo completo), el silbo canario (esta
pretendida lengua me da mucha risa) o el rock catalán en general. Debo parar
ahora para no excederme de la concreción autoimpuesta en este mi blog.
Fragmento de "A bout de souffle", de Jean-Luc Godard, posiblemente la peor persecución que mis ojos han sufrido y muy digna del denostado Ed Wood, que de haber nacido francés por otras cualidades sería recordado.Con un incomprensible (si obviamos la estupidez humana) 7.7 en Filmaffinity.
Fragmento de "A bout de souffle", de Jean-Luc Godard, posiblemente la peor persecución que mis ojos han sufrido y muy digna del denostado Ed Wood, que de haber nacido francés por otras cualidades sería recordado.Con un incomprensible (si obviamos la estupidez humana) 7.7 en Filmaffinity.
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Sobre la Nouvelle Vague podríamos discutir largo y tendido, muy señor mío. Sobre Dominique A no, absolutamente. Su análisis aquí carece de argumento que lo sostenga, yerra usted completamente. Su falta de acierto debería producirle sonrojo y también preocupación por afilar un poco su pluma.
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