Muchas veces, durante las largas horas de mis insomnios, pienso que lo mejor que podría hacer para conciliar el sueño sería arrancar a mordiscos trozos de carne de mis piernas y nalgas. Una vez vi un documental sobre la apotemnofilia, gente que se amputaban miembros porque no los sentían como suyos (un ejemplo más de la naturaleza cuasi divina de nuestra creación), y ahora, a las seis de la mañana juro que me apetece aserrar mi cuerpo del ombligo para abajo. Es más la pereza que la consabida cobardía lo que me frena.
BIID: Trastorno de identidad de la integridad... por raulespert
Estás fatal, chaval...
ResponderEliminarjajaja..sí
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